El detallado relato de una inspectora, que subraya que cuenta con audios de la agresión sexual, precipitó la dimisión del comisario José Ángel González en poco más de dos horas
A las 18.29 del pasado martes 17 de febrero, varios periodistas recibieron por WhatsApp un comunicado de apenas 357 palabras que iba a desatar una gigantesca crisis institucional a una velocidad de infarto. Se titulaba así: El director adjunto operativo de la Policía Nacional investigado por agresión sexual. En escasos cuatro párrafos, el abogado Jorge Piedrafita explicaba que un juzgado de Violencia contra la Mujer de Madrid había
al-contra-el-jefe-de-la-policia-nacional.html" data-link-track-dtm="">admitido a trámite una querella por violación contra el comisario José Ángel González, alias Jota, máximo jefe del cuerpo y con mando sobre sus cerca de 75.000 agentes. La noticia es una bomba. Y, en unos minutos y tras contrastarla, medios como EL PAÍS comienzan a ofrecer los primeros detalles de la denuncia presentada por una inspectora contra su superior. Habla de “penetración” no consentida, de “mensajes intimidatorios”, de “abuso de superioridad”, de “coacciones” para “comprar su silencio”... A las 20.30, solo dos horas después de difundirse la nota del letrado, González dimitía.








