La investigación de Interior sobre una presunta violación del jefe de la Policía a una agente debe llegar hasta el final cuanto antes

La inmediata dimisión del comisario principal José Ángel González Jiménez, de 66 años, como director adjunto operativo de la Policía, el cargo uniformado más alto del cuerpo, era la única salida posible después de que se conociese el martes que un juzgado madrileño le ha citado como investigado por una querella por violación presentada en su contra por una subordinada. La funcionaria le acusa de haberla agredido sexualmente y coaccionado de forma sistemática después para que guardara silencio. El ministerio suspendió este miércoles de su puesto a su número dos, el comisario Óscar San Juan, acusado por la querellante de presionarla también para que callase.

El relato de los hechos desgranado en la querella resulta estremecedor. Narra con crudeza la presunta violación, cometida por González en su vivienda oficial en Madrid el pasado abril, y cómo el director adjunto se sirvió de su cargo para dominar a la agente mientras mantuvieron una relación sentimental. Una vez rota esta relación a iniciativa de ella, la acosó, y después de la violación intentó culpabilizarla y que no denunciase los hechos. El propio Marlaska, juez de profesión, dijo este miércoles que da credibilidad al relato, como es inevitable tras la lectura de la denuncia.