El Gobierno asume que costará tiempo remontar el golpe de Cerdán y Ábalos. Sánchez confía en que el escenario será muy diferente en 2027. Las perspectivas en Castilla y León y Andalucía son malas
Los movimientos se precipitan. La política española multiplica jugadas a varias bandas para prepararse ahora para la batalla decisiva: las elecciones generales de 2027, si Pedro Sánchez cumple su objetivo y logra llegar hasta ahí sin verse forzado a un adelanto. Todos juegan sus cartas. PP y Vox recrudecen su pulso por el control de la derecha, pero ya ...
cada vez más claramente unidos en un bloque para llegar a La Moncloa y gobernar allí en coalición. El espacio a la izquierda del PSOE se reorganiza ya sin el protagonismo de Yolanda Díaz buscando concentrar un voto cada vez más disperso y desactivado pero decisivo para intentar frenar el auge de Vox, con quien competirá provincia a provincia por muchos escaños.
Y el PSOE, el gran jugador en el bloque progresista, también se mueve ya pensando en generales. Pedro Sánchez, que esta semana asumió durante un viaje a la India que la izquierda está muy desmovilizada sobre todo por el escándalo que devoró la credibilidad del PSOE y del presidente, con dos ex secretarios de organización, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, imputados ―no lo llegó a citar, pero era obvio que se refería a este gran agujero negro― intenta por todos los medios reactivar el voto progresista.






