El hotel El Algarrobico que lleva veinte años esperando su demolición. EFE / Carlos Barba/ARCHIVO

Miguel Martín Alonso | Almería (EFE).- Este sábado se cumplen veinte años desde que el magistrado Jesús Rivera ordenara detener la obras del hotel que Azata del Sol estaba construyendo en la playa de El Algarrobico, en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería), dos décadas de continuos pleitos judiciales que han impedido de momento su demolición.

Aquel 21 de febrero de 2006, las obras del hotel El Algarrobico ejecutadas al 95 % y con turnos de noche para acelerar su apertura antes de que llegara el veto judicial, se pararon y hoy el edificio, una mole de 21 plantas casi a pie de playa, sigue allí.

Una paralización que fue posible gracias al recurso del grupo ecologista Salvemos Mojácar y el Levante almeriense, al que se sumarían otras entidades, principalmente Greenpeace y Ecologistas en Acción, al considerar que el proyecto infringía la Ley de Costas y que se ubicaba además en terreno no urbanizable dentro del parque natural.

Y la Justicia les dio la razón, al apreciar indicios de que el edificio invadía la zona de servidumbre de protección de 100 metros del dominio público marítimo-terrestre, lo que podría vulnerar la Ley de Costas, considerando a su vez que la continuación de los trabajos podría causar perjuicios irreversibles o de muy difícil reparación.