Redacción deportes (EFE).- El tenista español Carlos Alcaraz, número uno del mundo, sólo sabe conjugar el verbo ganar en 2026 y certificó su clasificación para la final del torneo de Doha, tras imponerse este viernes en las semifinales al ruso Andrey Rublev por 7-6 (3) y 6-4.Un triunfo que supone el undécimo consecutivo para el jugador murciano en lo que va del presente año, en el que Alcaraz no sólo no conoce la derrota, sino que apenas ha cedido cuatro sets en lo que va de curso.Imponentes cifras que no parecieron intimidar a Rublev, el defensor del título, que hizo sufrir de lo lindo al tenista español en un encuentro que se prolongó más allá de las dos horas de juego.Pero ni el dubitativo arranque de partido de Carlos Alcaraz, que tardó en encontrar el sitio sobre la pista, sirvió al tenista ruso, número catorce de la clasificación mundial, para doblegar al de El Palmar.

Alcaraz demuestra en Doha fortaleza mental

Un Carlos Alcaraz que en los momentos claves del encuentro demostró la fortaleza mental y, sobre todo, la ‘magia’, con algún que otro golpe imposible, que le han convertido en el indiscutible número uno del mundo.Serenidad de la que careció Andrey Rublev que, por momentos, pareció más preocupado por protestar y enfadarse consigo mismo y el resto de la humanidad que en buscar soluciones al juego del español.Un ofuscación que creció de manera exponencial cuando el moscovita, tras desperdiciar hasta dos pelotas de rotura en el primer servicio del murciano, vio como Alcaraz sí aprovechaba su ocasión y se situaba con ventaja en el marcador (3-2) tras lograr el ‘break’ en el quinto juego.Ventaja que pareció encarrilar la primera manga para el tenista español. Nada más lejos de la realidad, ya que cuando todo parecía perdido para Rublev, el ruso se olvidó de sus demonios internos, y forzó el ‘tie break’ tras romper hasta en dos ocasiones el servicio de Alcaraz.