El país miembro del G-7 es el más afectado por la guerra comercial de Trump

El Gobierno canadiense ha acogido con satisfacción no exenta de prudencia la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que este viernes ha anulado la justificación legal de la mayor parte de los aranceles impuestos por la segunda Administración de Donald Trump a Canadá, el socio del G-7 más afectado por la guerra comercial, y otros países.

El fallo excluye el gravamen del 25% que el presidente de EE UU impuso al acero, el aluminio y los automóviles canadienses. Atañe únicamente a los aranceles declarados en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, en sus siglas inglesas), como los llamados “aranceles al fentanilo” decretados contra Canadá, México y China —a los que Washington acusa de no colaborar en atajar el tráfico del opioide responsable de miles de muertes por sobredosis en EE UU—, y los aranceles del Día de la Liberación, como Trump bautizó el día que los firmó, el 2 de abril, también llamados “recíprocos”, e impuestos al resto del mundo. Canadá se libró de estos últimos.

Dominic LeBlanc, ministro federal responsable del comercio norteamericano, ha dicho que la decisión del tribunal refuerza los argumentos de Canadá contra los aranceles. “La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos refuerza la posición de Canadá de que los aranceles de la IEEPA impuestos por Estados Unidos son injustificados”, ha declarado el ministro canadiense en un comunicado.