Channing Tatum y Gemma Chan encarnan a los padres de una niña testigo accidental de una violación, un hecho que le corroerá de miedo

Con Josephine, que cierra la sección Competición, la Berlinale sabía que se estaba guardando la mejor carta para el final. En realidad, la organización había programado los títulos con más peso para las últimas jornadas, como si fuera el vino de las bodas de Caná. Ganadora del Gran Premio del Jurado y el premio del público en la sección Drama del pasado festival de Sundance (los dos galardones con más enjundia), Josephine ahonda en lo que su actriz protagonista, Gemma Chan, define así: “La película plantea la pregunta: ¿cómo lidia una cría con la violencia del mundo? Y, en realidad, eso puede aplicarse a todos nosotros. ¿Cómo perseveramos, cómo respondemos, cómo podemos superar el miedo, el odio y el trauma, y ​​aun así mantenemos la humanidad?”.

Porque Josephine es una niña de ocho años que ve, de manera accidental en un parque de San Francisco, una violación. Su mirada se cruza un segundo con la del violador, y como la cámara se mantiene a la altura de las rodillas de los adultos (un punto de vista que le funcionó muy bien a Montxo Armendáriz en No tengas miedo, otra película de agresiones sexuales), los espectadores acompañan en el horror que ve la criatura.