La actividad se frenó durante el último trimestre del año por el cierre del gobierno federal
La economía estadounidense resiste los vaivenes políticos de Donald Trump. Creció un 2,2% durante el año pasado pese a la errática política arancelaria del inquilino del Despacho Oval, son cuatro décimas que el último año de Joe Biden en la Casa Blanca, según la Oficina de Análisis Estadístico. El desempeño de la primera economía mundial hubiera sido mejor sin el frenazo sufrido durante el cuarto trimestre del año, cuando apenas creció un 0,4% afectado por el cierre del Gobierno federal y un parón en el sector exterior.
La tasa de crecimiento de Estados Unidos está por debajo de lo esperado por los analistas. La actividad se ralentizó durante el último trimestre del año, cuando creció un 0,4%, lejos del meteórico avance del tercer trimestre cuando sumó un 1,1%. En tasa anualizada, el PIB avanzó un 1,4% entre octubre y diciembre, un rendimiento más pobre que el trimestre anterior, cuando sumó un 4,4% anualizado.
“El aumento del PIB real en el cuarto trimestre se debió al aumento del gasto de consumo y la inversión. Estas fluctuaciones se compensaron parcialmente con disminuciones del gasto público y las exportaciones. Las importaciones, que se consideran una sustracción en el cálculo del PIB, disminuyeron”, señala la Oficina Estadística, que depende del Departamento de Comercio.






