Adam Silver manda un serio aviso a las franquicias y no descarta ideas radicales como la abolición del ‘draft’ para atajar un inconveniente que siempre ha acompañado la liga
La NBA, la competición que sirve de espejo para tantas otras alrededor del mundo, no sabe cómo eliminar una de sus mayores vergüenzas. Cada año, varias de sus franquicias se lanzan a una carrera opuesta a lo que dicta la lógica del deporte: gana quien más pierde. Y hacen todo lo posible para perder a propósito: sentar a sus estrellas en el último cuarto, simular lesiones que no existen, malvender a buenos jugadores y fichar a otros que están de baja indefinida… Se trata de un atajo para sumar probabilidades en la lotería del draft, la cita anual donde los equipos adquieren por turnos los derechos deportivos de los mejores jóvenes talentos del planeta. No es un problema nuevo, ya que existe desde los orígenes de esta liga cerrada, donde el descenso nunca ha sido ni será una amenaza.
Adam Silver, comisionado de la liga estadounidense, mandó este jueves un serio aviso a los propietarios de todos los equipos durante una reunión de varias horas en las oficinas de la competición, situadas en Nueva York. La próxima temporada habrá cambios de calado en el sistema para evitar el tanking más descarado, como se conoce la práctica de perder a posta. Encima de la mesa hay un sinfín de propuestas: calcular las probabilidades en la lotería del draft según el balance de victorias y derrotas de las dos últimas temporadas, igualar todavía más las mismas para los peores equipos de la liga, congelar las cuentas para la lotería a mitad de curso o incluir a más equipos todavía dentro del bombo (ahora son 14).






