Al cumplirse un mes del accidente de Gelida el análisis de la circulación durante una hora en la estación de Plaza de Catalunya refleja el desbarajuste del sistema ferroviario catalán
Los problemas e incidencias de Rodalies no son ninguna novedad para los catalanes que utilizan el tren como medio de transporte diario. Las incomodidades forman parte de las conversaciones cotidianas en las estaciones, provocan retrasos en compromisos y, desde hace más de 15 años, alteran la rutina.
os-por-la-caia-de-un-muro-sobre-un-convoy-de-rodalies-en-gelida-barcelona.html" data-link-track-dtm="">Tras el accidente de Gelida (Barcelona), que dejó un maquinista muerto el pasado 20 de enero, los problemas de mantenimiento y fiabilidad del servicio, crónicamente conocidos por la población, han vuelto al debate público. Un mes después de que estallara la crisis, EL PAÍS ha pasado una hora en la estación de Plaza Catalunya en hora punta —entre las 8.00 y las 9.00 de la mañana de este jueves— y constató lo que tantos catalanes sufren a diario: de los 21 trenes previstos para esa franja horaria, ninguno fue puntual. Hubo muchos retrasos, algunos adelantos, una línea que sigue sin operar (la R3) y menos trenes de los que figuran en la propia web del servicio de ferrocarril catalán.






