El murciano se sobrepone a la mejor versión del ruso en un duelo muy físico: 6-7(3), 6-4 y 6-3, tras 2h 26m. Se medirá en las semifinales a Rublev, campeón hace un año
Suplica en la red Karen Khachanov, negado por sexta vez por Carlos Alcaraz: “¿Pero tú nunca te cansas? Una vez, al menos una vez…”. Pero de eso nada. Le sobra gasolina al murciano, instalado en un presente feliz que se traduce en una victoria tras otra. Son ya diez en este 2026 y esta última (6-7(3), 6-4 y 6-3, tras 2h 26m) le concede el pase a las semifinales del torneo de Doha, en las que se medirá este viernes (no antes de las 17.30, Movistar+) con otro ruso, Andrey Rublev, campeón hace un año en el emirato. Al igual que en el estreno del martes —dos bolas de set anuladas ante Arthur Rinderknech— y en los octavos del día siguiente —levantó un 5-2 adverso contra Valentin Royer—, el número uno suda y se lo trabaja, antes de terminar agigantándose.
Él, oda a la regularidad: en los 13 últimos torneos que ha disputado, nunca ha bajado de la cota de semifinales. Él, una máquina sobre el cemento y al aire libre: desde que cayera el curso pasado en Miami, Alcaraz ha firmado un pleno con 27 triunfos. “Ha sido ajustado, Karen ha jugado genial, pero había que seguir luchando”, apunta a pie de pista. Él, chico agradecido que se acuerda de Fran Rubio, el amigo que vela por su cuerpo estos días en sustitución del titular Juanjo Moreno: “Tengo aquí a mi segundo fisio y confío totalmente en él”. Es una semana de resistencia que requiere de cinco días seguidos para triunfar por primera vez. Y no hay excepción en estos cuartos.









