Otras 42 personas están desaparecidas y se desconoce si siguen con vida, mientras las autoridades israelíes impiden que la Cruz Roja visite a los secuestrados
Fatmeh Karaki avanzaba sonriente mientras se grababa en un vídeo. “Somos los primeros en llegar a Markaba”, decía en referencia a un pueblo libanés fronterizo con Israel. Detrás de él se distinguía a su hermano, Hussein, su madre y otra familia que se unió por el camino. Era el 26 de enero de 2025. Tras dos ...
meses de alto el fuego entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá, miles de civiles intentaban retornar a sus municipios el día en que las tropas israelíes debían retirarse del territorio ocupado en Líbano, algo que habían anunciado que postergarían en incumplimiento del acuerdo. De repente, los caminantes llegaron a un terraplén y el ejército israelí los disparó por detrás, según narra Fatmeh, con vídeo incluido, al diario libanés L’Orient Today.
Las balas mataron a su madre y penetraron en la espalda de su hermano. El padre de la otra familia también murió y sus dos hijos fueron capturados hasta esa noche. El caso de Hussein fue distinto: Fatmeh asegura que pidió llamar a una ambulancia, pero los israelíes se negaron, alegando que se hacían cargo. Nunca más supo de él. “Solo pido saber si sigue vivo”, lamenta ahora en declaraciones a ese diario.






