Los psicólogos recomiendan hablar en clase sobre lo sucedido o rituales, y evitar expresiones como “con el tiempo pasará, sé fuerte”

Los centros educativos no están exentos de tragedias: desde accidentes de autocares que golpearon a Viladecans y Ripollet hace dos décadas, al asesinato de un profesor con una ballesta en Barcelona en 2015, el suicidio de

adolescente-de-sallent.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/sociedad/2023-02-25/las-incognitas-del-suicidio-adolescente-de-sallent.html" data-link-track-dtm="">una alumna en Sallent en 2023 hasta la reciente tragedia en Manlleu, en que murieron cinco adolescentes en un incendio. Son hechos que marcan la etapa escolar, especialmente cuando se produce la pérdida de un compañero de clase. En el caso de Manlleu, cuatro de las víctimas estudiaban en el mismo instituto, el Antoni Pous de este municipio. El día siguiente al accidente, el centro dejó marcharse a los alumnos, profundamente afectados por la pérdida. Pero, ¿cómo puede recuperar una escuela o un instituto la rutina tras un accidente así? “Lo más importante es recuperar la normalidad lo antes posible”, asegura Andrés Cuartero, jefe del equipo de psicólogos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de Cataluña.