Un ensayo en pacientes muestra resultados prometedores contra estos tumores. Los responsables esperan tener una vacuna aprobada en cuatro años

Los oncólogos hablan a menudo de tumores calientes y fríos. Los primeros son aquellos que son detectados y potencialmente combatidos por el sistema inmune. En los últimos años, gracias a los medicamentos de inmunoterapia que amplían la capacidad de las defensas para localizar y destruir las células tumorales, ha habido grandes avances en la curación de este gran grupo de cánceres. El gran reto de la oncología moderna es calentar los tumores fríos, que pasan desapercibidos al sistema inmune y no responden a los tratamientos. Una de las estrategias para lograrlo es usar vacunas.

Este miércoles se publican los resultados preliminares de una vacuna contra el cáncer de mama triple negativo, que hasta hace pocos años era considerado un tumor frío, pues su perfil genético y molecular lo hace resistente a los tratamientos moleculares. Este subtipo es el más agresivo, el que afecta a mujeres más jóvenes, y el que causa recaídas de forma más habitual, normalmente durante los tres primeros años tras el primer tratamiento. El cáncer de mama es el cáncer más común en mujeres, y el triple negativo supone un 15% de todos ellos. Otras vacunas experimentales algo más avanzadas se dirigen contra tumores aún más complicados, como el de páncreas.