Un estudio del BCE constata que la caída del valor de las exportaciones del gigante asiático a EE UU se ha compensado con creces gracias a otras rutas

Como el agua que se filtra incontenible ante cualquier barrera que encuentra a su paso, las exportaciones chinas se han diseminado por el mundo al chocar con el muro arancelario erigido por Donald Trump en Estados Unidos. Según un estudio publicado este miércoles por el Banco Central Europeo, el valor de los envíos del gigante asiático creció globalmente un 5,5% en 2025, un ritmo superior al 4,6% de 2024. El reparto, sin embargo, ha dado un vuelco, en buena medida debido a las restricciones comerciales: mientras las ventas a EE UU disminuyeron con fuerza, un 20%, estas crecieron en el resto de latitudes, con aumentos del 26% en lo facturado a África, del 13% al sudeste asiático, del 8% a la zona euro y del 7% a América Latina.

“Las exportaciones chinas han sorprendido positivamente, con un crecimiento generalizado en destinos fuera de Estados Unidos”, resume el BCE en el documento. Los analistas del Eurobanco ponen el foco en el aumento de las ventas a sus vecinos asiáticos de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), porque son los que más han elevado sus adquisiciones de productos chinos en términos absolutos, 94.000 millones de dólares más. Es prácticamente lo mismo que se ha contraído el mercado estadounidense, que redujo sus compras en 104.000 millones.