Después de confesar que había engañado a su novia, Laegreid había provocado al francés Jacquelin, que compite en los Juegos con el pendiente de su idolatrado Pirata

Francia derrota a Noruega en el relevo del biatlón, la madre de todos los biatlones, y brinda por Emilien Jacquelin, su héroe. En Noruega, llora, otra vez, Sturla Laegreid, el más famoso de todos los biatletas del mundo....

Jacquelin es el más feliz de todos los deportistas de los Juegos. Cráneo afeitado. Rodeando su boca, la sombra de una perilla delineada; en el lóbulo de su oreja izquierda brilla un anillo de oro al sol pálido de Anterselva, en el Tirol italiano, donde ha nevado y los abetos reflejan los rayos en su blancura. Es el mismo que llevaba Marco Pantani, por quien moriría y mataría. Se lo pidió a los padres del Pirata. “A través de este pendiente, este accesorio que lo hacía tan único, no solo Marco resuena en mí, sino también una idea de la competición: la audacia, el coraje, la valentía de atacar cuando nadie se atreve”, escribió el esquiador-tirador en su Instagram. “Es mi forma de rendirle homenaje. De mostrarle que su legado sigue vivo”.

Pantani murió, solo y abandonado en un hotel de playa oscuro en Rimini un 14 de febrero, hace 22 años. Jacquelin tenía ocho. Desde los cinco solo soñaba con ser Pantani, desde que su padre le compró un vídeo del Tour del 98, Pantani en un Galibier bañado por la lluvia heladora derrota a Jan Ullrich y alcanza el maillot amarillo. “El 14 de febrero nunca ha sido San Valentín para mí, sino una fecha trágica que se ha convertido en simbólica”, escribió Jacquelin hace un mes. “Pero con el anillo en mi oreja, el pequeño Emilien puede vivir su sueño: correr en Italia, en los Juegos Olímpicos, con Marco a mi lado”.