Diez años después de su muerte el sello Hadid sigue levantando hitos, construyendo más monumentos que edificios por el mundo

100 millones de personas. Para 2030 se espera que las poblaciones de Guangzhou, Shenzhen, Hong Kong y Macao (Gran Área de la Bahía) formen la mayor conurbación del mundo. En ese marco, sirviendo a las cuatro ciudades y ocupando 70 hectáreas, el Greater Bay Area Sports Center ambiciona ser, si no la mayor, sí la instalación deportiva más utilizada del mundo.

En tamaño compite con el Grand Park Sports Campus de Westfield (Indiana) —que despliega 31 instalaciones deportivas en más del doble de hectáreas, 162— o con el estadio Narenda Modi de Ahmedabad (India) capaz, desde 2020, de sentar a 132.000 espectadores a presenciar un partido de cricket.

Con esos referentes, el centro, inaugurado el pasado diciembre, es también —otra más— una obra que, arquitectónicamente, parece celebrar más una ausencia —la de la arquitecta Zaha Hadid— que la aparición de un nuevo mundo.

Al sur de Guangzhou, al oeste del delta que forma el Río de las Perlas, el centro deportivo constituye una pequeña ciudad. Con edificios de oficinas y zona residencial, quiere —como tantas instalaciones actuales— ser a la vez el gimnasio del barrio de Nansha, y el estadio, y escenario, del mundo. Así, las actividades deportivas y las culturales —masivas: conciertos, actuaciones…— se dan la mano en un escenario preparado: más allá de los edificios se han construido, como forma de acceso, nuevas líneas de metro —la 18 de Guangzhou— y un nuevo puente entre Shenzhen y Zhongshan para acoger a los espectadores.