El respaldo al tratado de comercio, al que se opone Vox, ha tensionado internamente al PP, que mira con preocupación a su impacto electoral en Castilla y León y Andalucía
El eco de las bocinas de los 500 tractores que recorrieron este miércoles las calles de Madrid se escuchó entre las modernas paredes de vidrio, metal y piedra del edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La protesta de los agricultores españoles resonó con fuerza en el Pleno de la Cámara comunitaria, que solo un día antes había aprobado un reglamento de salvaguardas al Tratado de comercio entre la Unión Europea y los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), con medidas protectoras inéditas para que la apertura del nuevo mercado de 720 millones de personas ―que hablará español― no perjudique a los agricultores europeos. Pero esas cláusulas de seguridad no detuvieron las movilizaciones del campo español, y las bocinas de los tractores recordaron al Partido Popular que el frente político que se le ha abierto por Mercosur está lejos de cerrarse. El respaldo del PP al tratado, al que se opone Vox, ha encendido las alarmas entre los populares por el desgaste en el voto agrario. El PP, tensionado internamente, mira ahora con preocupación al impacto electoral en las próximas elecciones de Castilla y León, donde teme que la extrema derecha pueda superar por primera vez la barrera simbólica del 20% de los votos.






