El antiguo político y director del Instituto de Cultura Árabe, último gran mandarín de la era Mitterrand, dimitió por sus vínculos y los de su hija con el millonario pederasta
La deflagración del planeta Epstein, el millonario pederasta que murió en una cárcel de Nueva York en 2019 esperando ser juzgado por abusos (la autopsia lo consideró un suicidio), ha comenzado a mandar también peligrosos meteoritos contra la vida institucional y política francesa. La explosión, detallada en la última tanda de archivos sobre el caso difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha puesto al descubierto la impunidad con la que actuaba el financiero y delincuente sexual, pero también la ligereza con la que fue tratado por determinadas figuras políticas como Jack Lang (86 años), legendario exministro de Cultura y, hasta el sábado pasado, director del Instituto del Mundo Árabe (IMA).
Los tentáculos del financiero han provocado las primeras dimisiones en Francia. Además del viejo ministro de Cultura, el caso ha salpicado al diplomático francés Fabrice Aidan, que ya había sido objeto de una investigación del FBI por consultar imágenes de pornografía infantil en 2013. Aidan llevaba 25 años trabajando para el Ministerio de Asuntos Exteriores francés y aparece unas 200 veces citado en los documentos. La sospecha es que compartiese información confidencial con el millonario.















