‘Becoming Led Zeppelin’ aporta material inédito sobre los inicios de la banda, pero soslaya lo salvaje que había en ellos y fracasa en componer un retrato íntimo
“Imposible, pero son más grandes que los Beatles”. El titular del Daily Express encumbraba a Led Zeppelin en mayo de 1973 como los reyes del rock, y el debate fue
com" data-link-track-dtm="">seguido por The Observer y por People Magazine en los años siguientes, con similar encabezado. Ambas bandas eran fenómenos difíciles de comparar en sus propuestas artísticas, y apenas coincidieron, porque una surgía cuando la otra se estaba descomponiendo. El grupo rompedor que lideraba un genio de la guitarra llamado Jimmy Page, con Robert Plant como el frontman perfecto, abrió caminos nuevos al rock, en los años más prodigiosos del género, los últimos sesenta y primeros setenta, y esas vías todavía son transitadas.
A los veintipocos años, Page ya era un profesional: había sido músico de sesión (para Donovan, Lulu, los Who o los Kinks) y luego encabezó la banda de blues rock The Yardbirds (enorme cantera, de la que antes salieron Eric Clapton y Jeff Beck). Pero no se esperaba un ascenso tan meteórico nada más reunir al cuarteto que sería Led Zeppelin. Eso es lo que pretende contarse en Becoming Led Zeppelin, el primer documental autorizado sobre la banda, que se estrenó en cines hace un año y está disponible ahora en Movistar+.






