Dice una broma leída en las redes que, si hoy ocurre un gran acontecimiento inesperado, el documental estará disponible mañana en Amazon Prime Video. Corre como ninguna otra la plataforma de Jeff Bezos a realizar programas austeros y baratos que se enganchen a las tendencias de actualidad, en especial las musicales. Uno de los últimos ejemplos es The Oasis Revolution, estrenado antes de que la banda de los hermanos Gallagher se reuniera después de ...

15 años para abrir en Cardiff, el pasado 4 de julio, una gira mundial en la que vuelan las entradas a precios estratosféricos (los llaman dinámicos). Oasis lo tiene todo para un buen relato: dos hermanos con tanto talento como chulería, que triunfaron repentinamente y se deshicieron del mismo modo, amigos de los excesos y de las peleas, iconos del resurgir de la música británica en los noventa, aunque a ellos nunca les gustó la etiqueta britpop.

Aclaremos que The Oasis Revolution hace un repaso comprensible de toda su carrera en apenas 44 minutos, y eso tiene algún mérito. Pero con las prisas no han cuidado nada los detalles: ni siquiera les han puesto unos subtítulos decentes (es delirante lo que puede escribir un mal robot). Y, sin el apoyo de la banda, no pueden sonar sus canciones más que en breves fragmentos de videoclips. La sintonía inicial ya tiene un aire cutre, con guitarras que pretenden sonar como las que no son. Pasa demasiado rápido por los orígenes (de clase trabajadora y familia disfuncional) de Noel y Liam Gallagher, no se detiene mucho en sus compañeros y va saltando entre los hitos: el éxito arrollador de sus dos primeros álbumes (Definitely Maybe, récord de ventas para un debut, y (What’s the Story) Morning Glory?, repleto de himnos inmortales); conciertos masivos como los dos de Knebworth; las montañas de premios Brit Awards y su rivalidad con Blur; su protagonismo en la prensa sensacionalista, a la que siempre daban carnaza; una cierta decadencia en el nuevo siglo. Y las muchas broncas entre los impulsivos hermanos, hasta la noche de agosto de 2009 en la que debían tocar en París pero se desató la violencia en el camerino y Liam destrozó una guitarra de Noel.