La República Islámica intensifica el control sobre las corrientes más moderadas del régimen por temor a un colapso como el de Venezuela
El régimen iraní está estrechando aún más el cerco sobre sus propios círculos de confianza tras la detención de varias figuras destacadas del reformismo, en lo que se interpreta como un intento de evitar una deriva política similar a la vivida en Venezuela; es decir, que una parte del sistema político termine colaborando con Estados Unidos en su intento de derrocar a la República Islámica. Esta semana, entre el lunes y el martes, han sido detenidos varios referentes de esta corriente política, casi un mes y medio después del inicio de
lf" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-04/la-brutalidad-de-la-represion-de-las-protestas-en-iran-en-cifras-de-3000-a-30000-muertos.html" data-link-track-dtm="">protestas masivas en todo el país, marcadas por la masacre de decenas de miles de manifestantes y una amplia oleada de arrestos.
Estas detenciones de reformistas apuntan a que la represión ya no se limita a la disidencia abierta o a la protesta callejera, sino que alcanza también a sectores históricamente integrados en el sistema, lo que refuerza la percepción de un endurecimiento interno del régimen frente a cualquier cuestionamiento político.









