Los llamamientos a una estrategia electoral unida responden a la inquietud del votante que ve con temor el ascenso ultra
Los recientes movimientos para buscar fórmulas de unidad electoral anunciados estos días en la izquierda española al margen del PSOE revelan un diagnóstico compartido sobre las actuales corrientes políticas que supone por sí mismo un punto de partida positivo. Ese diagnóstico tiene como eje, primero, la realidad de que la ultraderecha de Vox está capitalizando un voto de m...
alestar que le hace disparar sus opciones en cualquier elección que se convoque, como se ha probado en entornos tan dispares como Extremadura y Aragón. Segundo, la evidencia de que el PP ha normalizado, e intenta que los españoles normalicen, los pactos con la ultraderecha. Y tercero, que la división en la izquierda es un regalo electoral para ese tándem. La perspectiva de una mayoría absoluta del PP y Vox en España a medio plazo es aún más real que en 2023 y ha espoleado la sensación de urgencia entre aquellos que quieren evitarlo. Ese despertar estratégico debe ser bienvenido.
Confluyen en esta urgencia dos iniciativas. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha hecho en los medios un llamamiento genérico a la unidad de fuerzas de izquierda en toda España. Lo presenta como el principio de una reflexión, no como una estrategia electoral concreta. Rufián se propone lanzar la idea en un acto con Emilio Delgado, de Más Madrid. Ninguno de los dos tiene el apoyo de sus partidos. El exhorto de Rufián coincide con el anuncio de una propuesta de plataforma electoral de izquierdas bajo el lema “un paso al frente” que presentarán la semana que viene Izquierda Unida, Sumar, Comunes y Más Madrid. Los movimientos son independientes entre sí.






