La restitución, que incluye esculturas de gran formato y pedazos de sepulcro, es la tercera que realiza la cartera Urtasun desde que presentó un inventario con obras confiscadas
El Ministerio de Cultura ha devuelto este jueves un conjunto de obras incautadas durante la Guerra Civil a Brihuega, un pequeño pueblo de poco más de 3.000 habitantes en Guadalajara. Se trata de tres esculturas de gran formato y un fragmento de sarcófago, todas datadas entre el último cuarto del siglo XV y principios del XVI. “Recuperamos estas piezas para los vecinos, para que puedan empoderarse de su patrimonio y de su historia”, ha dicho el alcalde, Luis Manuel Viejo, en el Archivo del Museo de Historia de Brihuega, donde se ha celebrado el acto de restitución presidido por el ministro
ttps://elpais.com/noticias/ernest-urtasun-domenech/" data-link-track-dtm="">Ernest Urtasun. Además, también ha aprovechado para entregar una cruz procesional renacentista datada alrededor del año 1560, obra de Juan Francisco Faraz, perteneciente al obispado de Sigüenza-Guadalajara.
Las tres esculturas —una estatua yacente de alabastro, una lápida con la figura yacente del arcipreste de Talamanca y una figura orante de don Juan de Molina— y el fragmento de sarcófago con escudo blasonado pertenecen a las iglesias de San Miguel, San Felipe y al monasterio de Santa Ana. Todas estaban en el Museo Arqueológico Nacional, pero hasta ahora se desconocía su procedencia. Salieron del pueblo manchego en 1938, cuando el entonces alcalde republicano Daniel Centenera las entregó a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico, con el objetivo de protegerlas de los efectos de la guerra. Como tantas otras, no fueron devueltas a sus propietarios tras la contienda.






