El Gobierno español trasladó al italiano que no le parecía oportuna una cita paralela y Roma no le invitó

Tensión entre el presidente español, Pedro Sánchez, y su homóloga italiana, Giorgia Meloni, dos líderes con posiciones políticas antagónicas pero que hasta ahora trataban de entenderse en Europa. El Gobierno español se ha quejado ante el italiano porque organizó una reunión previa con varios líderes europeos justo antes de la cumbre de la UE que se celebra este jueves para analizar cómo relanzar la economía de la Unión.

La negociación se produjo a nivel de sherpas, según fuentes del Ejecutivo, y cuando se empezó a fraguar la cita, España trasladó que no le parecía oportuno hacer encuentros previos dejando fuera a algunos países. A partir de ahí, Italia decidió no invitar a España, que estaba en contra de la cita. “Trasladamos al Gobierno italiano que esta clase de iniciativas minan los principios básicos de la UIE y en lugar de acercar soluciones las alejan”, señalan fuentes del Ejecutivo. Esto es, España no se quejó de que no había sido invitada sino de la convocatoria en sí de la cumbre.

El malestar y la tensión entre los dos gobiernos es por tanto muy evidente en un momento especialmente sensible, cuando Sánchez está muy enfrentado a Donald Trump y algunos de sus satélites como Elon Musk, mientras Meloni mantiene un contacto fluido con el presidente de EEUU y también con el hombre más rico del planeta y propietario de X. Sánchez tiene previsto acudir este sábado a la cumbre de seguridad en Munich con un discurso de reivindicación europeísta y de autonomía estratégica frente a EEUU.