La empresa encargada del espacio de patinaje organiza numerosos eventos multitudinarios, sobre todo deportivos, en la capital, entre ellos, el estreno del circuito de Fórmula 1 de la ciudad el verano pasado
Entre el 1 de diciembre del año pasado y el 7 de enero de este, familias, amigos y parejas del distrito de Chamberí patinaron en una pista de hielo de 450 metros que se instaló en el parque Santander, el mismo parque que Esperanza Aguirre quiso convertir en un campo de golf y que los vecinos recuperaron tras 17 años de batalla judicial. La pista era parte de lo que la Comunidad de Madrid bautizó como “Navidad sobre el agua”, que además incluía un recorrido peatonal iluminado por toda la explanada. La idílica estampa navideña duró algo más de un mes; el problema es que cuando se inauguró, el Ayuntamiento no lo había autorizado porque la empresa encargada ni siquiera había solicitado la licencia. La instalación, además, requiere un permiso especial porque el parque se ubica sobre un depósito del Canal de Isabel II y para montar atracciones así, es necesario un informe que acredite que no hay riesgo de derrumbe. La pista se puso en marcha sin ello, y la Comisión Municipal para la Protección del Patrimonio Histórico y Artístico y Natural denegó la licencia el 2 de enero, cinco días antes de que se cerrara. Durante todo el mes, la empresa encargada de montarla no aportó los documentos necesarios o los envió incompletos, motivo por el que se le abrirá un expediente sancionador, según un portavoz del Consistorio.






