La generación Z maneja el lenguaje de la cosmética mejor que nunca, pero los expertos advierten del riesgo de confundir información con conocimiento
Las nuevas generaciones no hablan de cuidado de la piel, hablan de skincare, anglicismo que los Z emplean entremezclado con otros términos del slang como bro o cringe, mientras quedan para visitar el Sephora o Primor de turno. La estantería del baño adolescente atesora más cremas y cosméticos que la de sus padres y son estos quienes preguntan a sus hijos por tendencias e ingredientes. Según el informe de tendencias de belleza realizado por Boots con datos de las consultoras Kantar y Mintel, “se ha invertido el flujo generacional de consejos: un 39% de padres han seguido las recomendaciones sobre cuidado de la piel de sus hijos”. ¿Es esta la evolución de los Sephora Kids?
Atrás quedaron los tiempos en los que la madre brindaba a su hija adolescente consejos de belleza, instruyéndola en la importancia de, por ejemplo, la limpieza del rostro tras el maquillaje. “En los años ochenta y noventa, la primera crema era un rito materno en farmacias, reforzando roles de cuidado y clase media. Simbolizaba protección social contra defectos estigmatizados”, cuenta Alba Navalón Mira, enfermera y doctora en Sociología por la Universidad de Alicante. Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme, ahonda en la cuestión: “Ha cambiado el canal y el prescriptor. Antes mandaba la madre, la farmacéutica o la marca de confianza. Ahora manda TikTok”. El acceso es inmediato, global y poco filtrado. “Esto ha democratizado la información, pero también ha eliminado muchos filtros de seguridad y criterio”, explica.






