A los diez años maquillaje y productos para el cuidado de la piel, a los veinte botox, a los treinta el armario de toda una vida

A finales de este primer cuarto de siglo XXI, encender el móvil es, para una mujer, emprender un viaje del héroe donde si consigue llegar al último de miles de vídeos de TikTok e Instagram perfeccionados para monetizar sus inseguridades, le espera un premio final: la belleza. La meta tiene un nombre, el glow up (gran mejora estética sufrida por alguien en un tiempo determinado), un término común entre los adolescentes que comenzó a popularizarse en los años posteriores a la covid junto a los contenidos so...

bre cómo conseguirlo. La obsesión por la belleza va tan unida a la experiencia digital femenina que las chicas conectadas ni reparan en su exceso. Y, por contra, si el algoritmo considera que se encuentra ante un hombre no le mostrará esta realidad, que pasará a ser invisible para él. La presión estética es hoy más compleja que cuando se centraba solo en la delgadez porque ¿qué es exactamente la belleza? ¿Cómo se consigue? Las respuestas dependen de la edad y unos vídeos que siempre llegan demasiado pronto. A los diez años, maquillaje y productos para el cuidado de la piel, a los veinte botox, a los treinta el armario de toda una vida.