La Policía vincula al hijo del duque de Sevilla, que hacía ostentación de su “linaje”, con la banda “criminal” que introdujo el mayor alijo de cocaína intervenido en España

No es ningún secreto que la droga es una máquina imparable de hacer dinero negro. Ni tampoco que los mecanismos para lavarlo se han vuelto cada vez más complejos y enrevesados. El objetivo: que resulte imposible seguir la pista a los fondos ilícitos. Por ello, el grupo de narcotraficantes que introdujo 13 toneladas de cocaína a través del puerto de Algeciras (Cádiz) —el mayor alijo incautado en la historia de España— tenía presuntamente diseñada una extensa red de blanqueadores para mover la ingente cantidad de millones que generaba. Una maraña internacional de colaboradores que incluía, según una investigación de la Audiencia Nacional, desde una influencer rusa a un joyero marbellí que vendía relojes de lujo a futbolistas y hasta un Borbón.

El nombre de Francisco Joaquín de Borbón von Hardengberg (Madrid, 47 años), hijo menor del fallecido duque de Sevilla y sobrino lejano del rey emérito Juan Carlos I, ha irrumpido en las pesquisas que acorralan a Ignacio Torán, un supuesto capo de la droga afincado en España; y a Óscar Sánchez, el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), capturado en 2024 con más de 20 millones de euros en efectivo (varios de ellos, emparedados en su casa). De Borbón fue detenido el pasado 2 de febrero en su domicilio de Marbella (Málaga), después de que la Policía lo señalase como uno de los peones usados por la “organización criminal” para blanquear varios millones de euros. “Existen indicios racionales” contra él, concluye Francisco de Jorge, magistrado de la Audiencia Nacional, que el miércoles lo dejó libre bajo fianza de 50.000 euros, tras quitarle el pasaporte y prohibirle salir del país.