El suizo se convierte en el segundo esquiador de la historia que logra tres oros en sus primeros Juegos Olímpicos de invierno tras el austriaco Toni Sailer, que lo hizo en 1956, también en los Alpes
Antes de adentrarse en la exigente élite de su deporte, arriesgado y vertiginoso como pocos, Franjo von Allmen (Boltigen, Suiza; 24 años) decidió tomar un camino poco transitado. Sin haberse formado en ninguna prestigiosa escuela de esquí, algo que sí hicieron muchos de sus ahora rivales en los Juegos Olímpicos de invierno, el suizo aprendió durante cuatro años el oficio de carpintero en Zimmerei Chaletbau Schletti AG, empresa dedicada a la construcción de chalés en la que trabajó cada verano por las laderas del cantón de Berna para reunir unos ahorros que le permitieran costearse el mantenimiento de sus propios esquís.
En la primavera de 2023, con solo 21 años, Von Allmen, rostro imberbe y de sonrisa infantil sobre una robusta mole de músculos, aparcó su estrecho vínculo con la madera y debutó en la Copa del Mundo de esquí alpino con un discreto 46º puesto en Aspen, corazón de las Montañas Rocosas de Colorado (EE UU). Pocos meses después, antes de concluir su primer curso en la élite, el suizo sumó sus primeros top-ten y, por ende, sus primeros puntos como esquiador mundialista.










