Durante décadas la cosmética ha buceado por los océanos en busca de elixires. Una herencia que hoy se renueva y actualiza con activos biodregradables y biotecnológicos en un intento por proteger más los ecosistemas

El interés de la cosmética por el mar no es nuevo. Ahí están Biotherm y su Life Plankton o La Mer y su...

icónico Miracle Broth. Los compuestos marinos estimulan el colágeno, protegen contra los radicales libres y unifican el tono, pero ahora la evolución pasa por proteger. Para evitar la extracción directa del océano, hay compañías que cultivan microalgas y bacterias en sistemas controlados que replican sus beneficios sin dañar el medio natural: como la japonesa DIC Corporation, especializada en espirulina y beta-caroteno de origen algal, o la neerlandesa-alemana Corbion, líder en ingredientes biofermentados como el ácido algurónico (un polisacárido marino con propiedades hidratantes y reparadoras). El giro es también económico. Los cosméticos basados en algas alcanzaron los 1.850 millones de dólares en 2022 y se prevé que lleguen a los 3.120 millones en 2030, según la consultora Verified Market Research.

A la narrativa oceánica se suma la fuerza geológica del volcán. Ceniza y rocas (exfoliantes naturales), arena y minerales como el sílice, el hierro, el azufre o el magnesio, equilibran y calman la piel. En Lanzarote, el hotel Fariones Wellness traduce el binomio mar y tierra en rituales que combinan sales minerales, aceites esenciales y bioactivos naturales. “El mar y la tierra volcánica son dos de los mayores laboratorios naturales”, explica la experta y fundadora de los centros de belleza homónimos Carmen Navarro. “En ellos encontramos organismos que viven en condiciones extremas —presión, temperatura, radiación— y que han desarrollado mecanismos de defensa y regeneración únicos. La biotecnología cosmética está empezando a aprovechar ese potencial: enzimas, péptidos y minerales marinos o volcánicos con propiedades reparadoras, energizantes y protectoras”. A su juicio, estamos en los albores: “En los próximos años veremos una auténtica revolución”.