La Moncloa acusa el golpe, aunque cree que ha salvado los muebles y las cosas serán muy diferentes en generales, como en 2023
Con la única excepción del milagro de julio de 2023, que permitió que Pedro Sánchez siga en La Moncloa, y el éxito de Salvador Illa en Cataluña, las urnas no paran de dar malas noticias al PSOE y al Gobierno en los últimos años.
acion-de-voto-a-costa-del-pp.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/expres/2026-01-12/encuesta-40db-vox-sigue-su-escalada-con-un-18-de-estimacion-de-voto-a-costa-del-pp.html" data-link-track-dtm="">La derechización de la sociedad española parece imparable, pero el Gobierno y su presidente, Pedro Sánchez, se han conjurado para que toda esta secuencia de cuatro elecciones autonómicas diseñada por el PP no tenga una consecuencia directa sobre el Gobierno. Y este resultado, pésimo para la izquierda aunque ligeramente mejor de lo esperado y peor del previsto para el PP, consolida la idea inicial del Ejecutivo.
Cuando se convocó esta secuencia de elecciones en lugares donde el PSOE está en la oposición y, por tanto, tiene serias dificultades políticas, con crisis internas incluidas como la de Extremadura —donde no se resolvió bien la sucesión de un líder fuerte como el fallecido Fernández Vara—, Pedro Sánchez ya se lo dijo a todo su entorno: son plazas muy difíciles, vamos a intentar salvar los muebles, pero no tenemos expectativas de gobernar, así que no vamos a ponernos nerviosos y mantendremos el rumbo aferrándonos al Gobierno, que es lo mejor que tenemos.






