El empresario catalán de empresa rompe así la imposible equidistancia practicada por la CEOE
Bravo por los empresarios con coraje. Por quienes empatizan con la regularización de medio millón de inmigrantes, ya asentados pero carentes de documentación. “Celebro que el Gobierno haya tenido la valentía de dar un paso” adelante, reaccionó Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, la gran patronal catalana. Y es que “los empresarios necesitamos la inm...
igración como el aire que respiramos y el agua que bebemos”, esgrimió.
También Josep Ginesta, el secretario general de la patronal de los pequeños, PIMEC, la apoyó por “su vertiente social“ y porque los empresarios señalan “como su primer problema encontrar personal”. Ya en 2024 su líder, Antoni Cañete, abonaba la medida en ciernes, porque “fomenta una sociedad más inclusiva y cohesionada”.
La gente catalana de empresa rompe así la imposible equidistancia practicada por la CEOE. Antonio Garamendi se escurrió: “es una cuestión de Estado que debería llevarse al Parlamento y no ser objeto de medidas unilaterales del Gobierno”. Tachín, tachín, esa música secuestrada por el trumpismo implícito de un PP que agita el “efecto llamada” de la regularización. A sabiendas de su ficción. Y a un paso del ansia de Vox por deportar en masa. Incluyendo a la Virgen de Montserrat, por negra e indepe.






