El prelado católico critica la ofensiva antimigrante de Donald Trump y advierte que su política exterior ha puesto en peligro el “papel moral” de Estados Unidos en el mundo

El cardenal Blase Cupich (Omaha, Nebraska, 76 años) es una de las voces más destacadas del sector progresista de la Iglesia católica estadounidense en un momento en que el ala ultraconservadora, envalentonada por la Administración de Donald Trump, gana terreno rápidamente en un país fuertemente politizado. Salvo que él no se ve a sí mismo de ese modo, ni tampoco a la Iglesia. “Siempre trato de ser fiel a lo que dice la doctrina de la Iglesia sobre las cuestiones sociales, y esa es mi guía. No quiero jugar al juego de suma cero de quién va a ganar, los conservadores o los progresistas”, afirma. En una entrevista con EL PAÍS, omite mencionar al presidente por su nombre y, en su lugar, advierte sobre las “implicaciones morales” de las políticas del republicano. “Es la doctrina social de la Iglesia la que puede ayudarnos en este momento”, asegura por videollamada.

El mes pasado, el arzobispo de Chicago —donde nació el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense— se unió a los cardenales Robert McElroy y Joseph Tobin, arzobispos de Washington y de Newark, respectivamente, para firmar una declaración en la que se critica la política exterior de Trump. En ella, los tres máximos responsables de archidiócesis católicas romanas en Estados Unidos citan los casos de Venezuela y Groenlandia, al considerar que las acciones de Washington “han planteado cuestiones básicas sobre el uso de la fuerza militar” y han amenazado los “derechos soberanos de las naciones”. Aunque no entran en detalles, la declaración del 19 de enero se publicó después de que EE UU capturara a Nicolás Maduro y de que Trump presionara para hacerse con el control de Groenlandia.