Carlos López Izquierdo | San Sebastián (EFE).- Transcurridos 30 años del asesinato a manos de ETA de Fernando Múgica Herzog, su hijo Rubén, abogado en el mismo bufete en el que trabajó su padre hasta que dos pistoleros lo mataron en San Sebastián, lamenta profundamente que tres décadas después «los legatarios de los terroristas» hayan sido «blanqueados» y estén en las instituciones.
«Se pavonean como si los demás les debiéramos algo»
«Se pavonean en ellas como si los demás les debiéramos algo, cuando no les debemos absolutamente nada», afirma rotundo.
Rubén Múgica atiende a EFE en su despacho de Donostia, donde una enorme ‘menorá’ (candelabro judío de siete brazos), bajo una gran fotografía de su progenitor, da testimonio de las raíces hebreas de la familia de ‘el Poto’, como el histórico dirigente socialista era conocido entre sus amigos.
La viuda de Fernando Múgica, Mapi de las Heras, durante uno de los homenajes organizado en el cementerio de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta






