El partido de la ultraderecha pide la dimisión del alcalde, Luis Barcala, y se suma a la izquierda para reclamar una comisión de investigación en Les Corts
Ni las diferentes versiones dadas por Carlos Mazón sobre su paradero en la tarde más aciaga de la historia reciente de la Comunidad Valenciana, ni la gestión de la Generalitat que presidía durante la dana que causó la muerte de 230 personas, han hecho tanta mella en la relación entre el PP valenciano y Vox como las adjudicación de unas viviendas protegidas en Alicante.
El partido de la ultraderecha ha pedido la dimisión del alcalde, el popular Luis Barcala, y se ha sumado a la izquierda en la propuesta de apertura de una comisión de investigación tanto en el Ayuntamiento como en Les Corts Valencianes. El PP carece de mayoría absoluta en ambas instituciones, en las que Vox se ha comportado habitualmente como un socio fiable, sobre todo en la Generalitat, incluso cuando en otras autonomías se echaban los trastos.
Pero en un contexto de emergencia habitacional, con los precios disparados y la vivienda como el principal problema para el 42,6% de los españoles (según la encuesta del CIS conocida a finales de enero), Vox se ha mostrado más incisivo y crítico con el PP valenciano que en ocasiones precedentes, alejándose de él en una materia transversal, especialmente sensible para la ciudadanía, que quiebra los bloques de la polarización, a un menos de un año y medio de las elecciones autonómicas y municipales.






