El fundador del gigante textil japonés, Tadashi Yanai, cree tener la llave para ser una marca realmente global tras años de fracasos en Estados Unidos
El multimillonario fundador de Uniqlo, Tadashi Yanai, tiene una cifra en mente para EE UU: tres billones de yenes. Pasado a euros son unos 16.340 millones en ventas anuales, aproximadamente 10 veces lo que la empresa matriz de Uniqlo, Fast Retailing, genera actualmente en Norteamérica, y lo suficiente para situar al minorista japonés entre las marcas más importantes del mayor mercado textil del mundo. Para un hombre que ha pasado cuatro décadas construyendo un imperio textil a base de disciplina, repetición y tecnología, es un objetivo audaz.
“Estamos empezando”, explica Yanai, presidente y director ejecutivo, desde una diáfana oficina decorada con paneles de madera en Tokio. Sentado en un sillón al estilo de Hans J. Wegner y vestido con su atuendo característico —suéter, camisa impecable y pantalones de algodón—, el hombre de 76 años ahonda en sus ambiciones estadounidenses. Fast Retailing, la matriz de la cadena, registró ventas récord de 3,4 billones de yenes en 2024 (unos 18.500 millones de euros), consolidando a Uniqlo como uno de los mayores fabricantes de ropa del mundo.






