El modelo madrileño, con ‘efecto Mateo’ que da a quien más tiene, se ha exportado a Aragón, Comunidad Valenciana y Extremadura
La Comunidad de Madrid va a “reconocer el esfuerzo académico” de 2.559 alumnos que llegan a la universidad, a un centro artístico o prosiguen en ellos con una “beca excelencia” de 2.100 euros. Y previsiblemente, un año más, la mayoría quedará en manos de los municipios más ricos, porque sus vecinos son los que llegan a la universidad y con un entorno social y económico más propicio para rendir en el aula. No es casualidad que las mejores notas en la PAU 2025 (Prueba de Acceso a la Universidad) en Madrid fuesen de bachilleres de clase media o alta.
Y por fin, un mapa dibuja la realidad de estas gratificaciones económicas, creadas en 2004 y que han comenzado a implementarse en los últimos dos años en Aragón, Comunidad Valenciana y Extremadura, que hasta ahora se centraban solo en las ayudas para los más necesitados económicamente con buenas notas.
En la Comunidad de Madrid, el número de becas de excelencia obtenidas por municipio es inversamente proporcional a la renta familia. En 2024, Pozuelo de Alarcón (de 89.400 habitantes), la ciudad más rica de España, acaparó 93 de estos premios remunerados, frente a los 14 de Parla (134.800 vecinos). Más de seis veces más. A ambos municipios les separan 62.100 euros de renta media (los ingresos divididos entre personas por hogar). Y aunque Parla tiene 45.400 habitantes más, el coste de oportunidad para estudiar es mayor y muchos dejan los libros. El porcentaje de jóvenes parleños de entre los 18 y 22 años que iba a la universidad en 2021 (últimos datos del INE), fue de apenas el 18%, tres veces y medio menos que en Pozuelo (66%).






