Ayuso ignora a la víctima y vuelve a denunciar un supuesto montaje contra ella
No han pasado ni dos meses desde aquella mañana del pasado 11 de diciembre, cuando Isabel Díaz Ayuso explotaba de indignación por las denuncias de acoso contra Francisco Salazar, exasesor del presidente del Gobierno, y atacaba así a la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Mar Espinar: “¿Cómo puede ser usted tan dócil como mujer ante los episodios de acoso sexual en La Moncloa?”. Este jueves, Ayuso volvió a verse las caras ante Espinar en la Asamblea, pero con los papeles cambiados: esta vez las denuncias de acoso se dirigían contra un compañero del PP, el alcalde de Móstoles (215.000 habitantes), Manuel Bautista. Y, a diferencia de su alegato moral de diciembre, Ayuso ya no se puso del lado de la víctima. Todo lo contrario.
La denunciante es ahora una exconcejal del partido de Ayuso que intentó por todos los medios -a través de escritos y reuniones con estrechos colaboradores de la presidenta madrileña- dirimir el caso de puertas adentro. Nadie le dio satisfacción. Ayuso ni la recibió. Este jueves, interpelada ella misma por la oposición tras destapar el asunto EL PAÍS, se colocó del lado del presunto agresor y dio un drástico giro a su enfoque ante las denuncias de acoso que afectan a los demás: “Si una mujer es víctima por el hecho de ser mujer y ahí siempre queda su presunción de inocencia, ¿dónde queda la mía ante sus insultos y ataques diarios?”.






