La oposición pide la dimisión del alcalde de Móstoles y la asunción de responsabilidades de los dirigentes del PP que encubrieron el caso
El caos se ha apoderado de Isabel Díaz Ayuso y su entorno este jueves. El desconcierto por una grave denuncia de acoso sexual y laboral contra el alcalde de Móstoles, uno de los jóvenes valores del partido, ha llenado de confusión la bancada del PP en la Asamblea de Madrid. Nadie entendía nada, todo eran nervios. Hasta el punto que han negado que la presidenta fuera presidenta cuando la concejal empezó a ser acosada, en otoño de 2022, un hecho que se puede confirmar en la hemeroteca: Ayuso gobierna Madrid desde 2019.
La cara de Alfonso Serrano, secretario general del PP en Madrid y número dos de Ayuso, uno de los asesores con más poder de la presidenta de la Comunidad, lo decía todo. La denunciante lo pone en el centro de esta conspiración para silenciar el caso. Se notaba que no era un buen día para él. “No voy a condenar a nadie sin pruebas”, dijo con un traje azul marino entallado y ajustándose las gafas de pasta negras. Después, delante de un café, en el bar de la Asamblea, se lamentaba de algo que sospecha: la concejal lo grabó en secreto y por eso EL PAÍS cita algunas frases textuales que dijo en privado. Dice que no se acuerda de si las dijo o no, aunque sospecha que sí y que eso ha quedado registrado en una grabadora. Un juego de espías.






