Un juzgado de Barcelona considera, en un fallo pionero, que fue “inmoral” que la empresa hiciese esperar al animal agonizante al final de la jornada de su dueña
En una sentencia pionera, el juzgado de lo social número 25 de Barcelona ha avalado el derecho de una trabajadora a ausentarse de su puesto para atender a su animal de compañía al final de su vida y acompañarla en la aplicación de la eutanasia. La sentencia reconoce la falta de la trabajadora como ausencia justificada y declara improcedente el despido disciplinario que le aplicó la empresa, porque considera que la trabajadora se vio obligada a ausentarse de su puesto
rget="_self" rel="" title="https://elpais.com/sociedad/2013/08/07/actualidad/1375874568_551016.html" data-link-track-dtm="">para aplicar de urgencia la eutanasia a su perra como consecuencia de un empeoramiento crítico de su estado. El juez considera que en una situación así es “inmoral” que el animal tenga que esperar, agonizante, a que su dueña termine de trabajar para atenderlo.
La sentencia trata del caso de una trabajadora de una empresa de gestión de llamadas (un call center), defendida por Albert Vallribera, abogado del Col·lectiu Ronda, que faltó cuatro veces al trabajo en un mes, tras lo cual la empresa decidió despedirla por acumulación de supuestas ausencias injustificadas. El convenio del sector señala como causa de extinción del contrato la acumulación de tres o más ausencias en 30 días, pero la resolución judicial rechaza que sean causa de despido. El juez analiza de manera individual cada ausencia, y pone énfasis sobre todo en la ausencia del 29 de noviembre de 2024, cuando la trabajadora tuvo que ir urgentemente al veterinario ante el empeoramiento del estado de salud de su perra, a la que se le administró la eutanasia.






