La Iglesia había reaccionado con severidad a la polémica ocurrencia en la restauración de un fresco en Roma, que ahora recuperará su aspecto original
El controvertido fresco de un ángel con la cara de Giorgia Meloni que apareció pintado en una iglesia del centro de Roma la semana pasada, y que se convirtió en motivo de bromas y foco de atracción para visitantes, ya es historia. El propio autor, el sacristán del templo, lo borró la noche del martes con un brocha...
zo de pintura blanca: “Lo he hecho porque me lo ha ordenado el Vaticano”, ha contado Bruno Valentinetti, famoso por unos días por su polémica obra. Aunque él sigue sosteniendo que la cara de la imagen, clavada a la de la primera ministra, no era ella. “A mí no me interesa, sigo diciendo que no era ella, pero la Curia lo ha querido así y lo he borrado”, ha declarado a La Repubblica, el diario que desveló el caso.
Valentinetti, que negó ser votante de Meloni pero que, según el diario, había ido en las listas de un partido neofascista en 2008, volverá a pintar ahora el rostro que había originalmente. Este era una obra reciente, del año 2000, en un monumento funerario en recuerdo de Humberto II, el último rey de Italia, que el sacristán había reinventado en el momento de la restauración. Aunque también mantenía que se había limitado a reproducir fielmente el rostro que había antes y que el parecido era pura casualidad.











