Diputados del PP y del PSOE golpean sus pupitres en la comisión de la dana. Los populares celebran en redes el “zasca” de Feijóo en su comparecencia por los 230 muertos de Valencia

Es imposible ponerse en el lugar de una víctima. El ser humano tiene capacidad de empatía —es lo que nos distingue de otras especies—; puede hacer cábalas sobre cómo se siente el que sufre —por un atentado, una riada, un accidente ferroviario...—, pero hay dolores inabarcables, de tal magnitud que solo quien los padece es capaz de calibrarlos en su justa medida. Una de las veces que estuvimos cerca de entender esa mezcla de tristeza e indignación que brota cuando la pérdida no tiene una lógica digerible —la de la enfermedad, por ejemplo— porque interviene la negligencia o la barbarie —y la duda de si se podía haber evitado— fue en la comisión de investigación del 11-M. La madre de uno de los asesinados en los trenes, Pilar Manjón, interrumpió su relato para preguntar: “¿De qué se reían, señorías?, ¿qué jaleaban?, ¿qué vitoreaban?”. Lo hizo justo antes de rogar: “No utilicen las víctimas con fines partidistas”.

Este lunes, durante la comparecencia del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la comisión de investigación sobre la dana era imposible no recordar aquel reproche de Manjón, en el mismo escenario, el Congreso de los Diputados, tras los atentados del 11-M. En este caso, se trataba —en la teoría— de aclarar qué falló en la respuesta a una emergencia anunciada, la dana de Valencia que se cobró 230 vidas en octubre de 2024, pero se convirtió —en la práctica—, en un ejercicio de mala política, esto es, la que no busca mejorar o solucionar las deficiencias detectadas o existentes, sino explotar o defenderse de ellas en una perenne batalla de relatos que no sirve ni de consuelo, ni, desde luego, de prevención futura.