Cuatro familiares de víctimas del franquismo lamentan la derogación por el PP y Vox de la ley extremeña de memoria: “La verdad es la verdad, por mucho que quieran taparla”
A Pepi Sánchez, presa por un instante de la indignación, se le escapa un taco, que de inmediato pide al periodista que omita. No será el único. Y no es que sea proclive a las palabrotas, aclara esta secretaria retirada, madrileña de 73 años, hija y nieta de represaliados por el franquismo en la provincia de Badajoz. Es que el tema del que habla la remueve por dentro. ¿Qué tema? El retroceso en la legislación de memoria histórica aprobado por el PP y Vox en Extremadura, la tierra reprimida con saña por el general franqui...
sta Juan Yagüe, que hizo méritos para ser conocido como el “carnicero de Badajoz”. “La verdad es la verdad, por mucho que quieran taparla. Pero lo están intentando, qué disparate. Cuando la izquierda tuvo más fuerza, debió hacer más. Así no nos veríamos como ahora, con críos que dicen que con Franco se vivía mejor“, lamenta. Y se le escapa otra palabrota —nada grave—, que vuelve a pedir que no conste en acta.
Sánchez vive ahora en Montijo (Badajoz, 15.232 habitantes), donde su padre, Pedro, estuvo preso en las llamadas “colonias penitenciarias”. Cerca de 1.500 republicanos condenados, la mayoría andaluces, extremeños y catalanes, fueron encerrados y obligados allí a trabajar en las obras de un canal de regadío entre 1941 y 1945. Un campo de concentración, en suma. Emocionada, recorre apoyada en dos muletas una zona desde donde aún se identifican, transformadas por el tiempo, algunas antiguas instalaciones de un complejo que carece, pese a los esfuerzos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, de una señalización que recuerde lo que allí ocurrió. El paraje es un ejemplo de memoria borrada.






