La complicidad del histórico político de la etapa de Tony Blair con el pedófilo estadounidense abochorna a sus compañeros
La atracción que el primer ministro británico, Keir Starmer, y su equipo sienten hacia el pasado glorioso del Nuevo Laborismo de Tony Blair los ha llevado a rescatar, vistos los resultados, varios de los vicios de aquella época, junto a sus discutibles virtudes. El remate final de ese empeño en resucitar el pasado más conflictivo ha sido Peter Mandelson, también conocido como “el príncipe de las tinieblas” durante su etapa como asesor de Blair.
Entre los tres millones de documentos del multimillonario pedófilo Jeffrey Epstein que hizo públicos el pasado fin de semana el Departamento de Justicia de Estados Unidos constan nuevas y humillantes demostraciones de la intensa amistad y relación de ayuda mutua que existía entre el político británico y el financiero pederasta. Tras difundirse estos documentos, quien fuera mano derecha de Blair y coarquitecto de una de las renovaciones más profundas y exitosas de la izquierda británica decidió finalmente aliviar a sus compañeros y el domingo por la noche se dio de baja del Partido Laborista.
Mandelson ya fue abruptamente cesado de su puesto como embajador del Reino Unido en Washington el pasado septiembre, cuando en una primera remesa de correos de Epstein se pudo ver que la complicidad entre ambos era mayor de la que él había admitido. En esos intercambios, el británico animaba a su amigo financiero a dar la batalla y ponía en duda su primera condena por pederastia, dictada en 2006.
















