Esta propuesta busca que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de la riqueza, no solo los descendientes, con una suma condicionada a proyectos que contemplen beneficios sociales

La cifra de parados se ha situado por debajo del 10%, un porcentaje de antes de la Gran Recesión. Pero el desempleo juvenil sigue en el 23% (aunque extraordinariamente reducido de su récord del 55,4% en el año 2013). Ese uno de cada cuatro jóvenes en paro que quieren trabajar es una de las causas, solo una, que explica que ese...

tramo de edad y la propiedad de una vivienda se den la espalda.

Además del de las personas, en España hay un envejecimiento de la riqueza. El boom de los precios inmobiliarios ha sido crucial para la historia económica reciente porque ha contribuido al fuerte crecimiento de la riqueza de los hogares, y porque ha llevado a una cierta moderación en la concentración de la riqueza, en favor de las clases medias, cuyo principal activo es su casa. Pero, en sentido contrario, este modelo de crecimiento ha contribuido a un aumento muy fuerte de otra dimensión clara de la desigualdad: la desigualdad intergeneracional.

Desarrolla muy bien este argumento un libro estupendo, aparecido ya hace bastantes meses, que no convendría que pasase inadvertido dado su gran contenido pedagógico y académico: La desigualdad en España, editado por Berna León, Javier Carbonell y Javier Soria (Lengua de Trapo y Círculo de Bellas Artes, 2024). La riqueza media de las personas de 65 años se ha más que doblado respecto a las de 35 entre 1999 y 2015. Hace dos años, las primeras atesoraban ya cinco veces más riqueza que las últimas, y desde entonces la tendencia se ha acelerado hasta conseguir que España alcance a un país tan desigual como EE UU.