El sumario del caso señala a tres sospechosos: Santiago Laiglesia, Xavi Jiménez y Montserrat Careta, que se suicidó en prisión

Lo último que hizo Helena Jubany el viernes 30 de noviembre de 2001 fue levantarse, consultar en su ordenador material de la carrera de Documentación que estudiaba, llamar por teléfono a las 11.28 y, poco después, salir de casa. Iba a ser algo rápido, porque solo cogió las llaves y el bolso. Su abrigo y su bufanda se quedaron en su piso de Sabadell. A las tres de la tarde empezaba su turno en la biblioteca, pero ya no se presentó. 41 horas después, fue hallada muerta ¿A dónde fue? ¿Con quién se vio? La investigación apunta a tres personas con coartadas endebles: Santi Laiglesia, encarcelado durante 41 días el pasado mes de noviembre; Xavi Jiménez, imputado un día antes de que prescribiese el caso; y Montse Careta, que vivía en el edificio donde se halló el cuerpo y que se suicidó en prisión. Casi 25 años después, el caso encara un posible juicio, pero todavía con interrogantes por aclarar: ¿Quién o quiénes la asesinaron? ¿Y por qué?

A estas alturas, ha quedado claro que a Helena Jubany la mataron. Antes, intentaron quemar su cuerpo, que rociaron con colonia, y después la lanzaron, inconsciente por sobredosis de somníferos —“la fallecida debía estar necesariamente en un estado de sueño o coma”, sostiene la autopsia— por la terraza de un edificio de cuatro plantas de la calle de Calvet de Sabadell. Pero lo que aún nadie ha podido responder en los 25 años de investigación es quiénes arrastraron su cuerpo y desde dónde exactamente, para luego arrojarla al vacío. Un crimen sin móvil claro de una periodista de 27 años reconvertida en bibliotecaria, que, además, estaba “muy contenta”, según le contó a su mejor amiga el día antes de su desaparición.