La captura del presidente Maduro inicia en el país petrolero una incierta transición tutelada por Trump

Venezuela está a punto de cerrar un mes de vértigo. Desde la madrugada del 3 de enero los acontecimientos se han precipitado a una velocidad desconocida: un ataque militar quirúrgico, un chavismo desposeído de su líder, un régimen que se sobrepone y coopera con el enemigo, algunos signos de apertura, la redefinición del mercado petrolero y, finalmente, un gesto inesperado: una amnistía general de todos los presos políticos. El primer reconocimiento explícito de que el ciclo de la violencia política debe cerrarse para abrir otro horizonte posible.

A dónde conduce este camino aún está por verse, pero la cadena de hechos del último mes ha convertido la intervención militar en un nuevo catalizador del momento político. La amnistía ha sido el gran punto de inflexión, sostienen fuentes que siguen de cerca los movimientos del chavismo. La liberación general de presos políticos ya había estado sobre la mesa en al menos dos procesos de diálogo anteriores, pero nunca llegó a concretarse: eran fórmulas limitadas, centradas en excarcelaciones puntuales que no extinguían los procesos judiciales. Esta vez ha sido distinto.