Como hizo a Venezuela antes de la intervención del 3 de enero, el presidente de Estados Unidos lanza un ultimátum a Teherán para que renuncie a su programa nuclear
Vuelven a sonar los tambores de guerra en la Casa Blanca. Un mes después de la intervención militar que capturó al presidente Nicolás Maduro en Venezuela, el objetivo es ahora Irán, el país que Estados Unidos ya bombardeó en junio pasado para castigar su programa nuclear y al que ya estuvo a punto de atacar de nuevo hace dos semanas ante la violenta represión de las protestas contra el régimen. El presidente Donald Trump, acosado por la indignación en torno al violento comportamiento de la policía de inmigración en Minneapolis y por la publicación de nuevos documentos de los archivos de Jeffrey Epstein, ha confirmado que ha lanzado un ultimátum a Teherán para alcanzar un acuerdo por la vía diplomática. No ha querido decir cuándo expira.
Se impone una sensación de déjà vu a los meses previos antes de la operación en Venezuela: las reuniones en la Casa Blanca para presentar distintas opciones; las intensas negociaciones diplomáticas vía intermediarios; la presentación de ultimátums y de amenazas de uso aniquilador de la fuerza; la acumulación de un vasto despliegue militar en la zona.







