El número uno y el campeón de 24 grandes se cruzan en otra final (9.30) con objetivos antológicos: si gana el español se convertirá en el más joven en conquistar los cuatro ‘majors’; si lo hace el serbio, se hará con el récord de todos los tiempos

Eran dos cuerpos machacados. El uno, de 22 años y en la flor de su vida deportiva, admitía: “Mañana me levantaré tieso…”. Y el otro, 16 años mayor, de 38, recordaba: “Biológicamente, creo que para él será un poco más fácil recuperarse…”. Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se retiraban el viernes a sus respectivos hoteles sin un solo segundo que perder, porque, al fin y al cabo, lo que vislumbran por delante es demasiado goloso como para no dar un último empujón. ¿Cansancio? ¿Qué es el cansancio a estas alturas y con dos bocados históricos tan apetitosos por delante? Vibran con fuerza las calles de Melbourne.

El crepitar metálico de los tranvías anticipa una explosión de felicidad: caiga del lado que caiga, la final de hoy en la Rod Laver Arena (9.30, Eurosport y HBO Max) deparará un desenlace maravilloso y significativo. Historia o historia. Sin medias tintas. Acostumbrado el tenis últimamente a la rutina de ir descontando rondas hasta que Alcaraz y Jannik Sinner —ahora fuera de plano, eliminado por el serbio— confluyen para seguir repartiéndose el pastel, llega ahora un episodio seguramente insospechado. Ahí está el español, pero, novedad, enfrente no estará su compañero de viaje, sino el mito. ¿Pero cómo es posible...? Lo es.